Agatha desnuda extrema vulnerabilidad de América Central
Por Thelma Mejía y Danilo Valladares
GUATEMALA- La fragilidad de Guatemala, El Salvador y Honduras, que conforman el llamado Triángulo Norte de América Central, quedó al descubierto tras el devastador paso de la tormenta tropical Agatha, cuyo saldo fue de casi 200 muertos y cuantiosos daños a la infraestructura.
La suma de factores como la pobreza y la ausencia de planes de ordenamiento territorial derivaron en una nueva catástrofe regional, que afectó principalmente a los más desposeídos que viven en las laderas de los cerros o al borde de los ríos. La zona ya cargaba el rótulo de “alto riesgo” ante fenómenos naturales.
Según cifras parciales de los tres países, fallecieron 156 personas en Guatemala, 18 en Honduras y 11 en El Salvador.
En Guatemala, la tormenta, disipada el 30 de mayo, dejó más de 24.000 viviendas dañadas y los afectados, damnificados, evacuados y refugiados suman más de 400.000 personas. La búsqueda de unos 100 desaparecidos continúa.
En Honduras y El Salvador se decretó estado de emergencia y los damnificados superan las 30.000 personas.
Agatha Exposes Central America’s Many Vulnerabilities
Thelma Mejía and Danilo Valladares
GUATEMALA CITY- Guatemala, El Salvador and Honduras, which form the so-called Central American Northern Triangle, have many weak points when it comes to natural disasters. The were exposed once again last month by tropical storm Agatha, which claimed nearly 200 lives and left millions of dollars in infrastructural damage.
The combination of poverty and the lack of land-use regulation resulted in another regional catastrophe that hit the poorest the hardest. Many live on unstable hillsides or riverbanks — zones that were already labeled “high risk” to the effects of heavy rains or earthquakes.
According to initial figures from the three countries, 156 people died in Guatemala, 18 in Honduras and 11 in El Salvador as a result of Agatha.
In Guatemala, the storm, which had dissipated by May 30, damaged more than 24,000 homes, affecting more than 400,000 people. The search continues for some 100 people who disappeared in floods or landslides.
States of emergency were declared in both Honduras and El Salvador, with at least 30,000 people left homeless.


